La propuesta es organizada por la Global Stroke Alliance, con el apoyo de la Organización Mundial de ACV y la Sociedad Iberoamericana de Enfermedad Cerebrovascular (SIECV), y que tiene como objetivo mejorar el abordaje del ACV en el mundo, difundiendo conocimientos, intercambiando experiencias y creando planes de acción diseñados para cada región.
El ACV es la principal causa de discapacidad permanente en mayores de 18 en Argentina. Según proyecciones hay cerca de 60.000 nuevos casos por año en nuestro país, que representan cerca de 20.000 muertes y 20.000 nuevas personas con discapacidad cada año.
Este 26 y 27 de mayo está teniendo lugar en Buenos Aires la VII Ministerial Meeting organizada por la Global Stroke Alliance en el marco del Congreso Iberoamericano de Enfermedades Cerebrovasculares, que reúne a delegaciones de distintos países donde se presentan experiencias de políticas públicas para combatir el ACV implementadas en la región.
El ACV es considerado una emergencia médica tiempo-dependiente: por cada minuto de demora en la atención del ACV se pierden cerca de 2 millones de neuronas, la misma cantidad que las correspondientes a entre 3 y 6 años de envejecimiento. Existe una ventana temporal de 4,5 horas en la cual el paciente puede recibir el tratamiento adecuado, en caso de ser un ACV isquémico. Aunque existen otras modalidades terapéuticas que podrían utilizarse más allá de las 4.5 horas (en determinados tipos específicos de ACV isquémico), cuanto antes se instaure el tratamiento inicial, menores serán las secuelas y la mortalidad. Por lo tanto, la rapidez constituye un rasgo fundamental de la conducta de toda la cadena de atención.
En Argentina, esta es la primera causa de discapacidad adquirida y una de las principales causas de mortalidad también. “Existe consenso internacional acerca de aspectos claves para el diseño de políticas públicas vinculadas al manejo del ACV: las unidades de ACV en instituciones, la implementación -y el cumplimiento- de protocolos para todos los eslabones de la cadena y la articulación entre los distintos actores involucrados, incluyendo a la comunidad, que cumple un rol vital”, sostuvo el doctor Pablo Ioli, médico neurólogo, actual presidente de la Sociedad Neurológica Argentina y referente de la especialidad del Hospital Privado de Comunidad de Mar del Plata. El profesional subrayó que “es importante que continuamente existan campañas de concientización dirigidas a la comunidad e instancias de formación para profesionales de la salud y personal no médico, con el fin de mejorar el diagnóstico precoz”.
Los centros como en el caso de Mar del Plata están predefinidos en protocolos locales de atención del ACV. Inclusive se recomienda la implementación de un código específico como «código ACV», que activará procedimientos en esa institución para ganar tiempo valioso, preparando de antemano el tomógrafo y esperando a la ambulancia en el ingreso, entre otros acondicionamientos. Aquellos centros de salud como el HPC que poseen atención especializada en ACV demostraron una disminución de la mortalidad y discapacidad del 40%, disminución del tiempo de internación, aumento de egresos hospitalarios al hogar, mayor recuperación de la independencia funcional, movilidad más temprana y menor tasa de complicaciones.
Identificación de los síntomas: ante el impacto determinante que puede tener la atención temprana del ACV, es necesario que las personas de todas las edades sepan reconocer signos de ACV que puede estar manifestando un familiar, un colega de trabajo o alguien por la calle, para -inmediatamente- llamar al servicio de Emergencias (PAMI 139 opción 9). Estos signos y síntomas aparecen de un momento a otro y los principales son el entumecimiento de parte del rostro (sonrisa caída), debilidad en un brazo, confusión o trastornos del habla, y otro que refieren con frecuencia los pacientes es un dolor de cabeza muy intenso, diferente de cualquiera que se haya experimentado antes.















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