Relatos salvajes versión Mar del Plata: lo golpearon y destrozaron su auto tras advertir una maniobra peligrosa
Lo que empezó como una advertencia para evitar un choque terminó en un episodio de violencia extrema en la Ruta 226. El hecho vuelve a poner en agenda una problemática que ya es crítica para la salud pública.

Un grave episodio de violencia vial ocurrió en el ingreso a la ciudad por la Ruta 226, cuando un automovilista fue atacado por otro conductor tras advertir con la bocina una maniobra imprudente que puso en riesgo ambas vidas. Lo que comenzó como una acción preventiva derivó en una reacción desmedida y peligrosa.
La víctima fue identificada como Juan Ignacio Rodríguez, quien relató que el hecho comenzó cuando un vehículo sin patente visible lo encerró luego de que señalizara con el guiño su intención de sobrepaso. En lugar de ceder el paso, el otro conductor aceleró bruscamente, generando una situación de peligro inmediato.
“Me fue chocando el auto como si fuera un auto chocador. Bajé la velocidad, quería que se fuera, pero en lugar de eso se puso adelante, frenó de golpe y cuando lo choqué se bajó con una llave inglesa y me rompió todo: el espejo retrovisor y el vidrio del conductor”, denunció.
Lejos de desescalar el conflicto, el agresor —un hombre de aproximadamente 1,80 metros, de tez morena y barba recortada, que viajaba acompañado por una mujer— comenzó a chocar intencionalmente el Volkswagen Up de la víctima, impactándolo de costado en reiteradas oportunidades mientras lo insultaba. El ataque continuó cuando el agresor intentó sacarlo por la fuerza del vehículo y lo golpeó en el brazo, provocándole lesiones. Luego se dio a la fuga.
Una problemática que ya impacta en la salud pública
El episodio se inscribe en un contexto alarmante. Según el informe 2025 del Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA), los siniestros viales se convirtieron en la principal causa de internación por lesiones atendidas en la institución.
El relevamiento, que analiza los ingresos registrados entre enero y noviembre de 2025, indica que 2.034 personas ingresaron al HIGA por siniestros viales, y que el 36,9% de esos casos requirió internación, muchas veces por lesiones graves como fracturas, politraumatismos y traumatismos craneales.
Durante ese mismo período, el hospital registró 17 fallecimientos vinculados a siniestros viales, con una fuerte incidencia de hechos ocurridos en rutas y accesos urbanos.
En ese marco, el caso de Juan Ignacio Rodríguez vuelve a poner el foco en la violencia al volante y la falta de controles en corredores clave como la Ruta 226.
“Esa zona es tierra de nadie. Ojalá no le pase a nadie más”, concluyó.
Herido y sin respuestas: la denuncia que nadie quiso tomar
Luego del violento episodio, Ignacio se dirigió a una comisaría para intentar formalizar la denuncia. Sin embargo, lejos de encontrar contención, se topó con una nueva situación de frustración: no quisieron tomarle la exposición porque —según le indicaron— no se trataba de la dependencia más cercana al lugar del hecho.
“Soy acompañante terapéutico, tengo toda mi documentación al día y estaba herido. Sentí una impotencia enorme cuando vi que nadie me quería ayudar”, expresó Rodríguez, quien aseguró que en ese momento su vehículo no estaba en condiciones de circular ni de ser redirigido a otra dependencia.
Más allá de la experiencia personal, la situación abre un interrogante legal importante. La legislación argentina es clara al respecto: el Código Procesal Penal de la Nación establece que la policía no puede negarse a recibir una denuncia.
Según el artículo 175 bis, cuando una persona presenta una denuncia escrita ante la policía, el funcionario que la recibe debe sellarla con fecha, hora y número de registro, y “en ningún caso puede rechazar la presentación de la denuncia”, independientemente de que luego se determine la jurisdicción o el trámite judicial correspondiente.
El hecho no solo expone una situación de violencia vial extrema, sino también una falla institucional que profundiza la sensación de desamparo en las víctimas, incluso después de haber sobrevivido a un episodio que pudo terminar en tragedia.
Cómo actuar ante una situación de riesgo vial
Las situaciones de violencia o riesgo en la ruta pueden ser impredecibles y confusas. Más allá de cualquier trámite posterior, proteger tu integridad y la de otras personas es lo más importante. Aquí hay pasos claros para saber cómo proceder:
- No confrontar ni detenerse frente a un conductor violento: Si otra persona adopta una actitud agresiva, no responder, no gesticular ni bajar del vehículo. Frenar o detenerse puede aumentar el peligro, como ocurrió en este caso.
- Alejarse del lugar y buscar un espacio seguro: Continuar la marcha, mantener distancia y dirigirse a un lugar concurrido, iluminado o con presencia policial, estaciones de servicio o peajes.
- Usar señales preventivas cuando corresponde: El uso de la bocina y de las luces de advertencia en situaciones de peligro no es una provocación, sino una herramienta de comunicación entre conductores para evitar accidentes.El problema no es la bocina, sino la reacción violenta posterior.
- Pedir ayuda mientras se circula: Ante una situación de persecución o riesgo, comunicarse con el 911 o emergencias viales, describiendo ubicación, sentido de circulación y características del vehículo agresor.
- Registrar lo ocurrido solo si es seguro hacerlo: Memorizar o registrar datos del vehículo, fotos o videos únicamente si no implica exponerse a mayor peligro.












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