Este sábado a las 21 se presenta en El Séptimo Fuego la emblemática obra de Mauricio Kartun, dirigida por Pedro Benítez e interpretada por Lalo Alías, Omar Gómez y Cecilia Martín.

Tras un exitoso reestreno vuelve “La Madonnita”, la emblemática obra de Mauricio Kartun, dirigida por Pedro Benítez, se presenta el sábado a las 21 en El Séptimo Fuego (Bolívar 3675). Una pieza que viaja al pasado para interpelar la violencia y el patriarcado del presente.
Este sábado a las 21, el centro cultural El Séptimo Fuego abre sus puertas para una nueva función de «La Madonnita», uno de los textos más potentes de la dramaturgia argentina contemporánea. Bajo la dirección de Pedro Benítez, la obra propone un viaje sensorial y emocional a la Buenos Aires de principios del siglo XX, donde la fotografía, el deseo y la manipulación se entrelazan en un triángulo asfixiante.
Durante la temporada “La Madonnita” se presenta todos los sábados a las 21 en El Séptimo Fuego, ubicada en Bolívar 3675. Las entradas a partir de $16.000 se pueden adquirir a través de la página web www.septimofuego.com
Un proceso de maduración y compromiso
La puesta de Mar del Plata es el resultado de un intenso trabajo de nueve meses de ensayos. El elenco, integrado por Lalo Alías, Cecilia Martín y Omar Gómez, transita un arco interpretativo complejo que no da respiro.
«Cuando se me armó el universo de la obra les pedí a cada actor que escribiera lo que le parecía de su personaje y de los otros, para tener coincidencias y para ver qué queríamos decir», explica Benítez sobre la puesta. El director apostó por una «teatralidad artesanal» y una puesta asfixiante que busca que el público se sienta un personaje más dentro de ese cuarto oscuro donde se gesta el drama.
Vigencia y resistencia
A pesar de estar situada a principios del siglo XX, el equipo coincide en la escalofriante vigencia del relato. La obra aborda temas como la trata, el patriarcado y la cosificación de la mujer a través de la figura de Filomena (Cecilia Martín), quien, sin mediar palabra en toda la obra, sostiene una presencia desgarradora.
«Situarla en ese momento permite ver con claridad datos irrefutables: la inmigración, los prostíbulos, la violencia que se naturaliza. En este contexto de tanta crueldad, la obra tiene una presencia increíble», reflexiona la actriz.
Por su parte, Lalo Alías destaca la importancia de sostener el teatro independiente como un acto de militancia: «Es una forma de resistencia. No vamos a dejar de hacer y decir lo que sentimos».
«La Madonnita» no es solo una función de teatro; es una invitación al diálogo entre generaciones sobre una herida social que, cien años después, sigue latente.













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