FLORENCIA HANA CILIBERTI LLEGA CON SUS OBRAS A AZUR CONTEMPORÁNEO Y FORMARÁ PARTE DE LA MUESTRA «ABRÁZAME MUY FUERTE»
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| Inauguración: 21 de febrero – de 14 a 19hs. Galeria Azur, Arroyo 981, CABA. |
| Florencia Hana Ciiberti exhibe sus obras en la muestra «Abrázame Muy Fuerte». Desde el sábado 21 de febrero, y por un mes, la Galería Azur (Arroyo 981, CABA) abre sus puertas para recibir esta muestra con artistas contemporáneos donde se combina el arte y la música. Recientemente llegada de Ciudad de México, donde formó parte de la semana del arte con su ópera prima el documental “Otras Formas” y una proyección especial en el Cine Tonalá, Florencia expondrá parte de sus obras en esta muestra. Además ya se encuentra preparando lo que será su nuevo álbum. El primer single de este trabajo saldrá en marzo en todas las plataformas digitales. En esta primera entrega, además de Florencia estarán exponiendo Soledad Rithner (Húmedo Rosa) y Sebastián Cosenza. |
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| Antes de nombrarte, 2025 |
| Sobre Galeria Azur: Galería Azur es una casa de subastas y exposiciones dedicada al arte argentino, con más de quince años de trayectoria. Su programa se ha centrado históricamente en el arte moderno y contemporáneo y, en los últimos años, ha expandido su proyección internacional con presencia en ciudades como Berlín, Miami, Nueva York y Uruguay. En el plano expositivo, la galería ha desarrollado un programa de muestras y subastas curadas por Santiago Villanueva, Rodrigo Alonso y Julián Manzelli, así como exposiciones dedicadas a figuras centrales del arte argentino, entre ellas Ides Kihlen, Juan Carlos Romero y una muestra homenaje por los 100 años de León Ferrari, realizada en el marco de una subasta a beneficio. En 2026, Galería Azur pone en marcha «Azur Contemporáneo», un nuevo proyecto con tres exposiciones anuales en su sede de Buenos Aires, bajo la dirección artística de Carlos Herrera y la dirección del proyecto a cargo de Gabriela Zirpolo. La propuesta institucional consiste, por primera vez, en desarrollar un ciclo anual de muestras articuladas bajo la mirada curatorial de una misma persona. Si bien Galería Azur ha trabajado tradicionalmente con subastas de arte contemporáneo, desde sus inicios también impulsa exposiciones que exceden ese formato, acompañando proyectos curatoriales y artísticos de manera abierta, y sin establecer vínculos de representación exclusiva. En este nuevo ciclo, esa práctica se plantea de un modo más radical: como un gesto programático sostenido por una coherencia conceptual a lo largo del año. Azur Contemporáneo no funciona como una galería de representación tradicional orientada a la construcción de carreras artísticas. Se define, en cambio, como un espacio abierto a proyectos expositivos puntuales, con artistas invitados y curadores especialmente seleccionados. En ese marco, conviven propuestas de artistas jóvenes, de mediana carrera y consagrados, con una notable libertad a la hora de pensar y desarrollar las exposiciones. “Al ser invitado a curar las tres muestras del año, surgió la idea de articularlas a partir de un eje temático vinculado a la música. Retomar esa inspiración —históricamente asociada al cruce entre disciplinas artísticas— implica permitir una curaduría más caprichosa, romántica o rítmica. Puede parecer un gesto simple, pero en el contexto institucional actual resulta también un gesto radical. Mi vínculo con la música no es el de un especialista, sino el de una relación intuitiva y vital. Soy una persona profundamente atravesada por la música, que la valora como si la vida personal se construyera a partir de una banda sonora: canciones que acompañan, se graban en la memoria y atraviesan el tiempo, activando recuerdos visuales y afectivos. En ese sentido, la música funciona como un acelerador de emociones.” Señala Carlos Herrera. La primera muestra del ciclo se apoya en esa idea y abraza la emoción de la novela: las historias, los climas y los sonidos que la literatura ha dejado inscriptos en nuestra memoria cultural. Se trata de una experiencia emocional que parte de lo personal para volverse universal. La novela, entendida desde la cultura popular, representa una forma específica de temporalidad emocional que sigue resonando en nuestra sensibilidad contemporánea. La segunda exposición estará inspirada en el último álbum de Dillom, Por cesárea. |
| Sobre Abrázame Muy Fuerte: ABRÁZAME MUY FUERTE toma su título del álbum homónimo de Juan Gabriel, lanzado en el año 2000, y de una canción que condensó una forma intensa, melodramática y profundamente latinoamericana de concebir el amor. Aquella frase —“abrázame muy fuerte, amor”— no solo dio nombre a un disco y a una canción inolvidable, sino que también inspiró una telenovela de alcance masivo, donde el amor trágico entre Cristina y Diego, atravesado por intrigas, violencias, jerarquías sociales y pasiones desbordadas, encontraba en la intensidad afectiva su única forma de resistencia. La muestra se inscribe en ese clima emocional: el de las siestas largas, el calor detenido, la televisión encendida mientras otros duermen. Es una exposición de verano, atravesada por la memoria de los años 2000, por las narrativas del amor exagerado, por la educación sentimental construida entre la cultura popular, la religión, el deseo y la fantasía. En ese territorio se sitúan las obras de Soledad Rithner (Húmedo Rosa), Florencia Hana Ciliberti y Sebastián Cosenza quienes abordan el amor no como promesa pacífica, sino como un campo de tensiones, contradicciones y rituales. |
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| Florencia Hana Ciliberti: Florencia Hana Ciliberti propone un ecosistema fantástico donde los objetos guardan un secreto: la música. Cada pieza contiene una melodía compuesta por la propia artista y solo se activa mediante la participación del espectador, quien, al girar una pequeña manivela, pone el sonido en movimiento. Ese gesto mínimo, analógico e íntimo transforma al visitante en intérprete y le permite apropiarse del tiempo, del ritmo y de la escucha. La obra se construye en ese instante de activación, donde la urgencia cotidiana se suspende y aparece otra temporalidad posible. La música, circular y repetitiva, funciona como un mantra que remite al poder de la vibración y a su capacidad de inducir estados meditativos. No se trata de una experiencia espectacular, sino de una invitación a detenerse, a habitar el presente desde una atención sensible. Su práctica dialoga con la herencia del arte Fluxus, tanto en la fusión entre disciplinas como en la concepción de objetos que borran los límites entre lo cotidiano y lo artístico. En el marco de la muestra, su obra introduce una dimensión afectiva y temporal del amor: no como explosión dramática, sino como acto sostenido, como escucha, como forma de estar con otros en el tiempo. |














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